“Si el PJ no quiere la reforma, no habrá reforma”, dijo en las últimas horas Ricardo Colombi admitiendo la elemental suma del peronismo correntino en su pretendida intención de continuar gobernando Corrientes.
A decir verdad, ni siquiera el propio Colombi estaba muy convencido de avanzar con la re-re, pero rodeado de eternos chupamedias que viven de su reconocida capacidad política, fue convencido de ir por más aún con el riesgo de quedarse en el medio del río.
Es en esa virtud de entender los tiempos políticos que el mercedeño sabe de la importancia que adquiere la postura peronista. Esa que mostró su unidad esta semana: en el inicio, en una reunión cumbre en las oficinas de Fabián Ríos, y que cerró con recorridas de éste con Camau y con el Congreso en Goya.
Todo estaba dentro del análisis del ricardismo. Pero tal vez minimizaron los efectos.
Por eso ahora Colombi sale a despotricar a sus contrarios, buscando quebrar una unidad que se sabe es de conveniencia, tratando de separar a los auténticos justicialistas de los kirchneristas.
Todo está dentro de lo lógico. El enojo de Colombi, la unidad del PJ.
¿Pero y lo que se viene?. Así como los peronistas saben que el poder territorial los nutre de armamentos políticos para sostenerse ante los embates, también son consientes que los próximos pasos serán aguantarse las medidas que el Gobernador preparará para intentar someter a los rebeldes.
Retenciones, quita de ayuda, reclamos.
Las comunas saben perfectamente qué les puede dar el Gobernador: como ejemplo, horas antes del Congreso, Colombi y compañía se presentaron en Paso de la Patria (comuna PJ) con un bombardeo de obras, y ayudas de todo tipo.
¿Cómo seguirá todo eso?
Si, es cierto. Colombi sabe que si el PJ no quiere no habrá reforma, pero no se va a quedar sentado en su living esperando que pasen las cosas. Prepara el contraataque… a prepararse.