Que el peronismo correntino debe estar unido para lo que se viene es algo que todos lo saben.
Que Camau y Fabián Ríos deberán acordar posiciones para definir el futuro, es también algo obvio.
Claro que, entre la necesidad y la urgencia, las cuestiones no parecen tan sencillas más aún cuando se conocen las pretensiones de cada uno.
¿Qué cambia en el escenario del PJ en comparación con las campañas pre-electorales del pasado reciente, cuando Ríos y Espínola juraron y re-juraron evitar el quiebre, y se acompañaron aún en las diferencias?
Nada… absolutamente nada.
Ambos han sido, de una u otra manera, derrotados por el mismo adversario, que sí tiene otro escenario.
Ricardo Colombi derrotó primero a Fabián Ríos (y a Arturo) y más recientemente a Camau. Y se le termina el tiempo. Esa es su realidad, aunque le duela.
Claro que para Ríos, como para cualquier intendente, el panorama se tornará complejo cuando deba plantarse ante ‘la billetera’ de Colombi. Entonces el desafío pasa a ser financiero lo que implica una dificultad mucho más compleja que la ideológica.
Por eso, los tiempos ahora no pasan por el diálogo, ya que –como se dijo- la estrategia se cumple paso a paso, y ahora se da lo diagramado: todo pasa por la decisión peronista.
“No tengo en absoluto ningún problema con el diálogo, todo lo contrario, pero ahora… ¿sobre qué vamos a dialogar?... ¿sobre acompañar al gobernador en un proceso mentiroso que busca una estafa, que busca engañar?”, se preguntó Camau, y tiene mucho de razón.
“El PJ entiende y sabe que es una maniobra tramposa de Ricardo Colombi porque busca lo que ya dije y que se puede hacer por ley”, insistió.
Camau y Ríos coinciden en la cuestión de fondo. Pasa por establecer pautas urgentes y concretas.
Lo contrario es volver a perder el tren. Y encima, por una trampa.