Bullying, sucede en La Pampa, pero también en el Chaco. No importa si son escuelas públicas o privadas.
“Tras la muerte por aparente suicidio de Milton Amaya, un niño pampeano de 9 años que era víctima de acoso escolar, la ONG "Bullying Sin Fronteras denucia.
"Si consideramos que Argentina tiene una población estudiantil en estos dos niveles de poco más de 10 millones de alumnos, la estadística muestra la escalofriante cifra de un millón de chicos, de entre 6 y 17 años, que sufre el flagelo cotidiano del bullying", destacó el titular de la asociación, Javier Miglino.
La violencia infantil no distingue color, raza ni nivel social, y así se suceden hechos violentos tanto en las escuelas públicas como privadas.
Los padres reciben a su hijo lastimado y reaccionan contra las instituciones, pero la escuela es el espacio donde el niño descarga sus impulsos y los docentes todavía no tienen recursos válidos para actuar, podrán impedir pero las emociones de bronca, venganza o envidia están atrapadas en ese cuerpito que reacciona enceguecido sin conciencia del daño ni sus consecuencias, y sin sentir culpa.
Lo cierto, que el bullying es casi una epidemia, ¿Por qué están tan enojados los chicos, porque se perdió el respeto a las instituciones, y lo más grave, porque ni se identifican con el dolor de sus pares?
En el seno del hogar, a veces abundan los gritos, las peleas, las palizas, aunque a esto no lo denominan violencia familiar, no es un lenguaje pacífico ni manso, sino exaltado.
Quizás se diga que antes también era así, y no les pasaba nada. Puede ser, pero pareciera que expresión de la violencia se adelantó en edad y cambió de lugar. Existía, pero la Escuela era respetada y los maestros ( no llamados docentes) eran queridos y tenidos como autoridad..
Antes se “agarraban a piñas en la calle”, las chicas tenían otras reacciones, y puede que algunas sean los “traumas” de ahora. La violencia, siempre dolió e hizo daño.
Actualmente, los medios de comunicación contienen información violenta, asalto, robos, drogas, secuestros, sólo los goles son buenas noticias.
Algunas literaturas infantiles, no son ingenuas ni “dulces”, el lobo se comió a Caperucita, la madrastra manda a matar a Cenicienta, y así muchos otros, relatos de vida y muerte con dibujos infantiles. Sin darse cuenta se siembra, violencia.
Cuando se habla de Educación, no está incluida la Formación de Valores, la solidaridad, la honestidad, el respeto, casi considerada de épocas antiguas, porque ahora reina “la ley del más fuerte”, “el todo vale”, “sálvese quien pueda”, “ese es tu problema”.
Partiendo de estas frases que generan sentimientos, el niño también las vive, las escucha, las siente y padece.
Agustín, de diez años, concurre a una Escuela Privada de prestigio en Resistencia dijo: “Hoy le di gracias a Dios, porque no me pegaron en el recreo”, es para pensarlo…