Acuerdo. Dimisión. Coincidencias. Tregua. En definitiva, los temores internos de la Cámara Alta Provincial terminaron por definir un largo cuarto intermedio hasta el año próximo para la elección de sus autoridades.
Y no es un dato menor, en lo político-institucional la línea sucesoria que impone el Senado implica conocer los números y sus probabilidades.
Con el arma utilizada en 1999, la oposición buscó instalar un temor como ‘espada de Damocles’, lo que originó las rápidas acciones del oficialismo para evitar otro ‘golpe político’.
Así las cosas, los principales referentes del ricardismo no dudaron ni un instante en visitar a Tato Romero Feris para conseguir el necesario y definitorio apoyo del PaNu.
Y así fue, al menos por ahora.
Tiraron la pelota para más adelante, pero por ahora evitaron que Rubén Pruyas se instale el tercer escalón de la sucesión con la posibilidad de reencarnar los pasos del desaparecido Tury Perié.
¿Cuáles son los miedos del título?
De unos, los oficialistas, que a sabiendas de una estrategia por ellos mismos utilizada en el pasado decidieron ‘ir al pie’, aunque esto signifique hasta volver atrás en el posicionamiento en contra del PaNu, o de Romero Feris.
De los opositores, al no aprovechar la frialdad de los números dejando casi solo al senador Pruyas que ya se relamía con la estrategia.
Del propio PaNu, o de Romero Feris, que sigue peleando por su libertad con la única arma que le dan los números legislativos naranjas.
En síntesis, más que la recuperación del diálogo (como dijeron la mayoría) en el Senado se agudizó la desconfianza (como nadie lo admitió).
Es que ya nadie confía en el otro, y lo que se pone en juego es mucho.