Cada declaración, cada argumento, cada nota periodística en la que se habló de la ‘cuestión reforma’ traía consigo la repetida consigna oficialista: no se hablará de la re-re.
La estrategia, aún mirada con ciertos resquemores por algunos referentes del oficialismo, tuvo, tiene y tendrá el objetivo claro: preparar la cancha para la continuidad de Ricardo Colombi.
"En el proyecto no está incluido eso. En todo caso la suerte de la re-re está en manos de la gente", señaló, admitiendo (entre sin querer y con algo de ironía política) hacia dónde va la mirada del texto que, según el mismo Gobernador, ingresará por la Legislatura en la semana que empieza…
La intención es clara: Colombi pretende un mandato de seis años con re-re.
Claro que en ese armado se ‘acomoda’ la maquillada ‘reforma’ que con el aval de la constituyente terminará siendo un texto a fin a las intenciones de Colombi.
El maquillaje no escatimó argumentos. Y hasta se instaló en el común de la gente que “el tema es un dato menor, sin importancia”, y la generación social de ésta postura inocua y frágil de la gente para con el proceso reformista no es más que un eslabón de la campaña que instalará al mercedeño en un esquema cuasi eterno en el sillón de Ferré.
Con mucho de inteligencia política, Noel Breard, Carlos Vignolo y otros impulsores del plan hasta se lavaron las manos, y ‘le pasaron la pelota’ al peronismo, que deberá rápidamente definir qué hacer ante tamaña iniciativa que busca romper cualquier esquema institucional.
Con la olla destapada no solo se conoce la comida, sino también quienes son los que tienen más hambre… Y esta figura acomoda y justifica algunas posiciones de intendentes peronistas que necesitan continuar gestionando con cierta dosis de estabilidad política y financiera.
Chocan así las pretensiones políticas con las necesidades diarias.
Por eso muchos se acercaron a la olla, con plato en mano… y esperan ansiosos la primera porción.