O minimizaron a los opositores. O se confiaron demasiado en su propio poderío. O tienen entre manos una sorpresiva estrategia que podría cambiar el rumbo de las cosas.
En definitiva, la sumatoria de circunstancias originan que “se enfríe la sopa” (léase, la reforma) y la preocupación empieza a invadir a los socios de Eco, sobre todo a los más cercanos al mandamás mercedeño.
Claro está que todos buscan atemperar el golpe. Buscan por todos los medios disimular lo que pasa y hasta empiezan a entretejer opciones para superar el cimbronazo.
Varios factores contribuyeron al ‘enfriamiento’, aunque obviamente la cuestión PJ es absolutamente relevante.
La demorada concreción de la cumbre de referentes de la sociedad gobernante fue el indicio más importante que justificó éste presente: varias veces postergaron el cónclave con distintos pretextos que terminaron sirviendo para confirmar el presentimiento.
Lo dicho: el PJ es clave.
Los mismos ‘colombistas’ les dieron la llave, y ahora no pueden recuperarla.
O sea: los peronistas tienen la llave y la utilizarán cuando quieran.
Es por eso que los ‘compañeros’ evaluaron y se quedaron con la simple ecuación de que es más productivo ‘tragarse un sapo’ (o varios) que pelear desde atrás nuevamente contra ‘el caballo del comisario’.
Lo entendieron todos, y los Intendentes fueron los principales gestores del ‘miniacuerdo’ entre camauistas y fabianistas, que concurrirán al Congreso de Goya con la instrucción de no emitir opiniones ‘bravas’ que puedan resquebrajar la frágil relación política interna.
“Está más vivo que nunca. Lo que pasa es que hay que trabajar el mérito, oportunidad y conveniencia y eso lo maneja el Gobernador”, dijo Noel Breard, el principal gestor del proyecto, y quien se niega como nadie a aceptar esto del enfriamiento.
Se enfría… no hay vuelta atrás.