Lo de Argentina fue tristísimo. Una Selección depresiva, timorata y sin alma. Brasil aprovechó al máximo las falencias de un equipo que se boicotea a sí mismo. Bauza desorientado y en la cuerda floja, planteó una estrategia sin argumentos. Jugando como si fuera Copa Libertadores. Tratar de empatar fuera de casa. Esto es una Selección, Patón. Somos Argentina, el país que tiene al mejor del mundo y que en más de diez años nunca lo aprovechamos.
“Tocamos fondo” declaró el astro del Barcelona post derrota. Sin dudas que es así, y lo más crítico es que no se vislumbra una solución a corto plazo. Estamos afuera del mundial. Tiempo atrás era utópico pensar en la ausencia de Argentina a la cita más importante del deporte. Hoy es una realidad.
Envalentonados por la vuelta de Messi, se cayó en la simpleza de pensar que con su presencia bastaba para sacar al equipo del fondo del mar. Él solo no puede gambetear a cinco, tirar el centro y cabecear. Es un error que se viene cometiendo desde que se adjudicó, merecidamente, a Leo como el mejor del mundo.
Falta identidad de juego, rebeldía, y sobre todo una estrategia que rodee de la mejor manera al 10, para que pueda demostrar su enorme talento.
El rendimiento de anoche fue consecuente con lo que venía mostrando Argentina. La diferencia es que esta vez se jugó contra un rival de jerarquía. Que tiene a Neymar como estandarte y un esquema de juego que lo favorece. Aprendamos de eso.
Hay que dejar la arrogancia y ponernos el overol. Un baño de humildad para no creernos los mejores. Porque no lo somos. Endiosamos a jugadores por el sólo hecho de estar en Europa. Pero la realidad es que muchos de ellos son suplentes en sus respectivos clubes.
Hay poco tiempo, el cachetazo en Belo Horizonte fue duro. Habrá que pensar bastante para sacar adelante un partido bravo ante la siempre difícil Colombia. Si el barco no se endereza, se tendrán que tomar decisiones fuertes.