Discuten, se pelean, muestran virtudes y penurias (más de las últimas). Y son justificadas las razones por las cuáles dejan el alma por un voto más, por un número menos.
Viven su mundo: el del carnaval.
Las peleas a viva voz en el escrutinio de los carnavales correntinos nos llevan a analizar hasta qué punto la sociedad correntina se inmiscuye en las cuestiones esenciales, de trascendencia. Hoy, por caso, comenzaron las clases. En Corrientes el Gobierno se encargó de decir que el paro fue un fracaso, no sin antes dar a conocer las consecuencias económicas que podrían sufrir los castigados maestros… Todo eso, queda minimizado por la pelea carnavalera entre Ará Berá, Sapucay, Copacabana, Samba Total, Imperio Bahiano… y otros.
Se insiste: su apasionamiento (el de dirigentes y comparseros) está justificado en la pasión que sienten por una fiesta que lucha por perdurar, a pesar de las mediocridades.
Ahora bien: ¿los dirigentes (sobre todo) llegaron a dimensionar lo que podrían lograr peleando con éste ímpetu durante todo el año, y por otras cuestiones?. ¿Sabrán entender que no pueden ni deben limitar su pasión al resultado final que –indefectiblemente- deja vencedores y vencidos?.
La fiesta, lo dijimos, deambula por un limbo de discusiones vagas e imprecisas… no obstante perdura, sobre todo a partir de un esfuerzo casi apoteótico de los comparseros.
Por eso se insiste: sería bueno que la dirigencia asuma culpas, aprenda de los errores, y busque salir de la mediocridad.
Pasión tienen… se nota cuando pelean por los resultados.