\'Porque no se puede construir un mundo mejor sin romper algunos huevos\'. Ese es el subtítulo del libro que José Andrés publica a finales de mes, bajo el título \'Cambiar la receta\'. El célebre cocinero y empresario hispanoestadounidense hablaba con ABC unas horas antes de que Donald Trump , con quien Andrés se ha peleado en varios frentes, anunciara anoche sus esperados y temidos aranceles. Y uno no puede dejar de pensar que las mismas palabras pueden tener mensajes antitéticos. Sin duda, el presidente de Estados Unidos quiere \'cambiar la receta\'. En su caso, el orden mundial, a golpe de aranceles. Sin duda, Trump quiere construir un mundo mejor. Para EE.UU., se entiende, en un proyecto proteccionista y aislacionista que busca volver a convertir a EE. UU. en una potencia productora y manufacturera. Sin duda, sus aranceles van a romper algunos huevos. Literales y figurados.El cocinero lo tiene claro. «Con aranceles de este tipo no gana nadie, perdemos todos». Andrés habla, como casi siempre, a la carrera. Va camino de San Diego, en California. Pronto estará en Nueva York, para presentaciones y grabaciones televisivas. Quizá en el camino cambie de planes si estalla alguna emergencia alimentaria en el mundo. Ya hay gente de su organización humanitaria, World Central Kitchen , para asistir en el terremoto de Birmania . Habla a la carrera, pero con tiempo e inquietud.- ¿Cómo se explica esta guerra comercial global de Trump?-Como estadounidense, que lo soy, es difícil de entender. Quizá es que tiene cartas escondidas y no las muestra. Los mercados han dejado claro que no lo están apoyando. No está nada claro que los aranceles mejoren, por ejemplo, la industria del automóvil de Estados Unidos, que está entretejida con Canadá y México. No creo que esto vaya a ser mejor para la gente de Detroit, la cuna de esa industria.Noticia Relacionada Medalla de la libertad estandar No El chef español José Andrés recibe la mayor distinción posible a manos de Biden David Alandete El presidente Biden lo incluye en un reducido grupo que recibe la Medalla de la Libertad: Messi, Hillary Clinton, Ralph Lauren y Anna Wintour- ¿Será una turbulencia, como en otras ocasiones?-Ojalá que esto cambie y todo sea simplemente el inicio de un Gobierno joven que simplemente busca mostrar que lo que ha predicado durante la campaña electoral lo va a cumplir. Esperemos que estos tres meses iniciales sean simplemente eso, un hipo. Pero, por ahora, da la sensación de que no. Que esto va a ser así durante cuatro años y no va a ir a mejor.El impacto de la política arancelaria a largo plazo está por ver. El propio Trump ha admitido que provocarán «pequeñas perturbaciones» en EE.UU. Para otros países, en especial aquellos cuya economía depende más del comercio con EE.UU. -los principales, sus vecinos, Canadá y México -, las alertas son de recesión. La sacudida a los exportadores de todo el mundo puede ser terrible. Pero, también dentro de EE. UU., nadie quedará al margen de esta revolución proteccionista. Empezando por una posible inflación, el impacto económico que se siente de forma más inmediata.Para el cocinero español, el impacto también es directo. No solo por los productos españoles que llegan a las cocinas de sus decenas de restaurantes en EE. UU., convertido en el \'chef\' más popular de la primera potencia mundial. También porque vende con su marca artículos españoles que importa desde pequeños productores españoles: quesos, conservas, aceite y mucho más. Todos los involucrados saldrán perdiendo: los productores en España, los intermediarios, los empleos indirectos en EE.UU. y los consumidores, cada vez más interesados por los alimentos españoles.«Con aranceles agresivos como estos, al final quienes más pierden son las zonas rurales, las que necesitan más ayuda», lamenta. «Pero, ojo, tanto en los exportadores españoles como también aquí en EE. UU.», advierte este cocinero entregado a la solidaridad.«Con aranceles agresivos como estos, al final quienes más pierden son las zonas rurales, las que necesitan más ayuda» José Andrés Cocinero y fundador de la ONG WCKAndrés lleva en EE.UU. desde 1991. Vino con una mano delante y otra detrás y ha labrado un imperio gastronómico. Conoce a la perfección los vaivenes de la importación de productos españoles. La trabajada llegada de los ibéricos, la joya de nuestra gastronomía, después de años de destierro. El gran avance en el vino, donde hace tres décadas las botellas españolas estaban perdidas en la sección de \'vinos del mundo\' y ahora tienen su propio estante hasta en tiendas de barrio, con el origen español convertido en símbolo de calidad y buen precio. O del aceite, la gran potencia del campo español. Todo eso está ahora en peligro y a él, como a tantos, le afecta de lleno. Se conoce al dedillo las turbulencias arancelarias, la vieja disputa entre Boeing y Airbus , las tasas que impuso Trump y las que, pese a que algunos lo olvidan, mantuvo Biden.«Los aranceles tienen sentido como mecanismo entre países aliados para equilibrar situaciones diferentes», explica. No es lo mismo la extensión del campo estadounidense que el de España. Aquí hay más subvenciones que en nuestro país, son productos diferentes (...) Cuando están bien diseñados, los aranceles son como el hándicap en el golf. Permite que haya jugadores muy buenos con otros no tan buenos y que todos puedan jugar en igualdad de condiciones. Es muy bueno, es maravilloso, el mercado se equilibra, todo el mundo se beneficia», añade. «Pero, cuando los aranceles son para acoso y derribo, nadie gana. No tienen ningún sentido lo que está pasando, es increíble».Doblegar al rivalAndrés conoce bien a Trump. Es consciente de sus tácticas negociadoras, de su estrategia de doblegar al rival desde posiciones maximalistas. Se ha fajado con el presidente en la opinión pública y en tribunales. Mantuvieron una disputa durante años por el restaurante que el cocinero español iba a abrir en un edificio histórico de Washington convertido en un hotel del multimillonario neoyorquino. Y se ha enfrentado con Trump sobre todo por su discurso antiinmigración . «Necesitamos líderes que construyan mesas más largas, no muros más altos», clama el prestigioso chef.- Usted juega a mus y ha tratado a Trump. ¿Cree que va de farol? Será una turbulencia, como en otras ocasiones?-Lo que está claro es que el mercado está cansado de todo esto. No puedes vivir este ritmo. ¿Cómo es posible que dos países como Canadá y EE. UU. estén en un momento de tensión? La tensión para EE. UU. es normal con Corea del Norte, con Irán, con Rusia, con China. No es normal que sea con España, Francia, el Reino Unido, Dinamarca. Por supuesto, toda relación hay que mejorarla. Hay cosas que mejorar en las relaciones comerciales, tiene razón en algunas cosas. Pero desde el orden, no desde el caos. Desde el respeto, no desde el insulto.- ¿Es optimista con que haya un cambio de rumbo por parte de Trump? -Él ha cambiado mucho de su primer mandato al segundo. Lo mejor que le podría haber pasado a EE. UU. y al mundo es que Trump hubiera ganado la segunda elección, la de 2020. Ha tenido cuatro años para recapacitar, para estar con gente que tiene muy claro este nuevo orden mundial que quiere crear. Han llegado bien preparados para eso, aunque luego la ejecución no sea tan organizada.El cocinero asturiano acaba de pasar cerca de un mes en Canadá. Ha podido ver de primera manera el impacto inmediato de la guerra comercial entre dos países amigos, «que han sido hasta ahora uña y carne»: productos estadounidenses -en especial, las importaciones de alcohol- expulsadas de los comercios, cancelaciones de las visitas de canadienses a EE.UU., caídas en el negocio de los hoteles en el norte de EE.UU. «Es algo increíble, muy triste», dice.«En Vox dicen ser más españoles que nadie y que quieren el bien de España, y de golpe apoyan a Trump… Con todo el perdón del mundo, lo que hace Trump son cosas que van a afectar negativamente a España» José Andrés Cocinero y fundador de la ONG World Central KitchenEn ese contexto, y ante el impacto que la guerra comercial puede tener en España, Andrés dirige sus críticas en España a Vox, el partido más alineado con Trump. «Es muy complicado ver a un partido político en España, a Vox, apoyando las políticas de Trump. En Vox dicen ser más españoles que nadie y que quieren el bien de España, y de golpe apoyan a Trump… Con todo el perdón del mundo, lo que hace Trump son cosas que van a afectar negativamente a España. Sobre todo en las zonas rurales, en agricultura, en producción de vinos… No tiene ningún sentido, es una política de rebaño de ovejas. Esto es malo para EE. UU., malo para Europa y malo para España. Para el vino y el aceite español va a ser muy malo. No puede haber partido político que apoye a Trump, es imposible, en estos temas económicos», argumenta.Andrés también es crítico con la falta de unidad en la Unión Europea ante el reto que plantea Trump. Y con la escasez de músculo diplomático del Gobierno de Pedro Sánchez con la Casa Blanca. Hasta la semana pasada, después de diez semanas de Trump en la Casa Blanca y casi cinco meses después de su victoria electoral, no se había producido ningún contacto diplomático entre ambos países. Y el primero fue entre altos cargos de tercer nivel, entre un subsecretario estadounidense y un secretario de Estado español. «Es obvio que necesitas estar en el tablero de juego», lamenta, y renueva una vieja petición suya: que España tenga un secretario de Estado dedicado a EE. UU., para favorecer al máximo la relación política, comercial y militar con la primera potencia mundial.«Nos podríamos beneficiar muchísimo, con exportaciones e inversiones mutuas», asegura José Andrés. Ese es un escenario improbable en estos momentos.. El Atlántico, en el que el cocinero siempre ha sido un puente entre España y Estados Unidos, parece más ancho que nunca.