De la población desocupada en Corrientes el 17% son nuevos trabajadores y el 83% trabajadores que han perdido un empleo. La mayoría de los desocupados han tenido previamente un empleo no registrado.
Un informe del Ministerio de Trabajo de la Nación sobre empleo en Corrientes, señala que el conjunto de los desocupados asciende al 5% de la población económicamente activa.
De estos, sólo el 17% son nuevos trabajadores, es decir que la gran mayoría (83%) corresponde a trabajadores que han perdido un empleo y, en el 71% de los casos el tiempo de búsqueda de un nuevo empleo es menor a 6 meses.
Un dato a considerar es que sólo el 24% de estos trabajadores tuvo un último empleo en condición de asalariado registrado. Esta situación es notable porque condiciona la inserción laboral futura, ya que dejan de existir referencias comprobables sobre la experiencia laboral previa.
Dentro de la población económicamente inactiva, vale la pena considerar las diversas situaciones de la población joven que no trabaja ni busca trabajo y que tampoco estudia (representan el 22% de los jóvenes inactivos), ya que en muchos casos y, especialmente entre las mujeres, cumplen un rol fundamental en sus familias, es decir, tareas de cuidado y/o del hogar que permiten que otros miembros puedan tener una participación activa en el mercado de trabajo.
También se debe destacar el subconjunto de adultos mayores en edad de jubilarse que o tienen beneficio previsional (5% de los adultos mayores inactivos).
Por definición, las personas desocupadas son aquellas que no tienen empleo, buscan un puesto en forma activa y se encuentran en condiciones de ocupar un puesto si es ofrecido. Es decir, para ser caracterizado como desempleado no basta que una persona no tenga empleo, sino que debe mostrar que busca acceder a uno y que se encuentra disponible para trabajar.
Además se diferencia entre desocupados cesantes (que contaban con un empleo antes de ingresar a la desocupación) y nuevos trabajadores, que son aquellos que se incorporan por primera vez al mercado de trabajo y no cuentan con experiencia laboral.
La decisión de dividir de este modo la categoría es que se considera que los cesantes y los desocupados sin experiencia laboral constituyen dos problemáticas diferentes.