Trump empezó su legislatura apretando a Xi Jinping por Panamá. «China está operando el canal de Panamá y nosotros no se lo dimos a China, se lo dimos a Panamá, y lo vamos a recuperar», advirtió en campaña electoral. Con su Administración recién estrenada, el secretario de Estado Marco Rubio se plantó allí a principios de febrero portando un mensaje muy claro para el presidente José Raúl Mulino : la «influencia china» es «inaceptable» y, de no mediar «cambios inmediatos», « Estados Unidos tomará las medidas necesarias para proteger sus derechos ». Dicho y hecho: Panamá abandonó la Nueva Ruta de la Seda. La intimidación parecía haber cumplido su cometido, pero un detalle se ha enquistado. La más evidente base factual para las acusaciones de Trump consistía en que dos de los cinco puertos colindantes al enclave estratégico, por el que fluye un 5% del comercio mundial, son operados desde 1997 por una filial de CK Hutchison Holdings. Este conglomerado es propiedad a su vez del nonagenario magnate Li Ka-shing , el hombre más rico de Hong Kong y el cuadragésimo del mundo con una fortuna valorada en 38.800 millones de dólares (35.900 millones de euros), quien de pronto se ha encontrado entre la espada y la pared, esto es, atrapado por la cada vez más hostil rivalidad entre la potencia establecida y la emergente. Li optó por quitarse de en medio. A principios de marzo, Hutchison anunció un acuerdo para vender 43 de sus puertos en 23 países –incluidos los dos junto al canal de Panamá– a un consorcio de inversores liderados por la firma estadounidense BlackRock, a cambio de 22.800 millones de dólares (21.100 millones de euros). El trato debería haberse firmado este miércoles 2 de abril, pero China tenía algo que decir al respecto.Noticia Relacionada CLAVES DE LATINOAMÉRICA estandar Si Trump aumentará la presencia militar de EE.UU. en el entorno del canal de Panamá Emili J. Blasco Las opciones del Pentágono van desde incrementar el despliegue junto con los panameños a la «menos probable» de tomar el canal por la fuerzaXi Jinping habría reaccionado iracundo, según informó el \'Wall Street Journal\', al descubrir que Li había ejecutado la operación sin solicitar su aprobación previa. Un agravio doble por comparación dado que, de acuerdo a medios internacionales, el director general de BlackRock, Larry Fink , sí habría telefoneado a Trump para solicitar su apoyo, quien respaldó la operación como parte de su campaña por blindar el canal de Panamá.Lucha hongkonesaAsí, la propaganda comenzó a agitar el sonajero. El diario hongkonés \'Ta Kung Bao\', bajo control del régimen, publicó durante una semana una serie de artículos acusando a Hutchison de ser «codiciosa e injusta», amenazando con que «colaborar» con EE.UU. conduciría a «la condena de la historia». El mensaje ganó intensidad cuando la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao de China recogió los textos en su página web, mientras el jefe del Ejecutivo Local, John Lee , se sumaba a la presión con un comunicado que expresaba su «preocupación».«Esta es la primera vez en 27 años, desde el retorno de Hong Kong a la soberanía china, que Pekín critica públicamente al conglomerado más prominente de la ciudad, lo que genera inquietud y preocupación sobre la politización de los negocios», apunta Wang Xiangwei , profesor de Periodismo en la Universidad Bautista de Hong Kong y exdirector del diario \'South China Morning Post\'.Hasta que, por fin, el pasado viernes la Administración Estatal para la Regulación del Mercado anunció la apertura de una investigación para «realizar una revisión conforme a la ley, proteger la competencia leal en el mercado y salvaguardar los intereses públicos». Mediante esta maniobra China ha paralizado por ahora el acuerdo, el cual sin embargo todavía no se ha cancelado de manera definitiva. Ahora bien: la invocación reiterada de la «seguridad nacional» para mantener a Hutchison al frente de los puertos del canal de Panamá abre problemáticas derivadas, pues proyecta una sombra de duda sobre la creciente presencia china en infraestructuras marítimas de todo el mundo. La intervención deja asimismo en evidencia a Trump, quien había presumido del trato durante su discurso del estado de la Unión, lo que podría aumentar sus incentivos para la confrontación precisamente cuando la resolución del espinoso caso TikTok está sobre la mesa. También agudiza las dudas sobre la coyuntura en Hong Kong, después de que el fin de los derechos y libertades del territorio mediante la imposición de Ley de Seguridad Nacional dañara también su atractivo económico. «El retraso en la finalización de acuerdo podría obligar a las partes involucradas, Hutchison y BlackRock, a renegociar los términos para abordar las preocupaciones de Pekín y Washington. Es probable que este asunto se discuta en una próxima reunión entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump , prevista para los próximos meses», concluye Wang, evidencia de una relación cada vez más limitada a la dinámica entre dos personalismos.