En las elecciones al Bundestag del pasado 23 de febrero, la conservadora Unión Cristianodemócrata ganó con una distancia de 7 puntos porcentuales respecto al partido más votado, Alternativa para Alemania (AfD), pero desde entonces han pasado muchas cosas. El líder de la CDU, aun sin ser todavía canciller alemán, ha dirigido un cambio de régimen en Alemania, al pactar con los socialdemócratas del SPD una reforma constitucional para levantar el freno a la deuda, abriendo así la puerta a un gasto público ilimitado que disgusta profundamente a sus propios votantes. También está llevando a cabo negociaciones para la formación de gobierno con el SPD en las que se prevén significativas renuncias a su programa electoral. Y todo esto tiene consecuencias en las encuestas. Según el último el barómetro de tendencias que publica semanalmente la cadena de televisión alemana N-tv, AfD está ganado terreno a gran velocidad y esa distancia se ha reducido ya a sólo un 1% . Noticia Relacionada estandar Si Alemania despliega sus primeras tropas de combate en el exterior desde 1945 Rosalía Sánchez | corresponsal en berlín El Gobierno alemán se ha comprometido a estacionar permanentemente en Lituania una unidad de combate compuesta por 5.000 soldadosAfD sube un punto, hasta el 24%, mientras que la CDU pierde un punto y cae hasta el 25%, desde el 28,5% que obtuvo en las elecciones y que ha ido perdiendo en estas últimas semanas. AfD, por el contrario, gana fuerza desde el 21% de su resultado electoral. El resto de los partidos SPD (15%), los Verdes (12%) y la Izquierda (10%) apenas registran cambios. Si hoy volvieran a celebrarse elecciones en Alemania no sería posible la coalición CDU/SPD que actualmente se está negociando y la posibilidad de una votación en la que la extrema derecha se sitúen en primer puesto se acerca peligrosamente a la realidad.El cambiante mapa electoral alemánEn la sesión constitutiva del Bundestag, la semana pasada, AfD actuó ya cómo partido líder de la oposición, contando por ello con el mayor número y tiempo de intervenciones. El resto de los partidos se las arregló para que no fuese un diputado de AfD el responsable del discurso inaugural, un honor que el Parlamento alemán otorga tradicionalmente al parlamentario de más edad.En esta ocasión era el ultraderechista Alexander Gauland , de 84 años, pero finalmente fue encargado al radical de izquierda Gregorg Gysi . «Sus trucos no impedirán nuestro ascenso», respondió Bernd Baumann , jefe del grupo parlamentario de AfD, dirigiéndose a los demás partidos. La recién elegida presidenta del Bundestag, la conservadora Julia Klöckner , prometió desempeñar sus funciones «de modo imparcial, sereno e imperturbable», y se comprometió a velar por el respeto en el hemiciclo, una clara llamada de atención al tono agresivo de AfD . «Hay una vara de medir muy clara para mí: la decencia», aclaró, «debemos conducir y soportar el discurso controvertido, según unas reglas claras, y me ocuparé de que nos tratemos de forma civilizada, y de que, si no lo hacemos, aprendamos a hacerlo».El problema es que AfD está conquistando votantes de la CDU tanto por su agresividad como por sus argumentos. Las primeras intervenciones parlamentarias de la legislatura de su líder, Alice Weidel , han puesto en evidencia que Friedrich Merz se presentó a las elecciones como un partidario de línea dura en materia de inmigración, que en enero incluso recibió los votos de AfD para aprobar un «plan de cinco puntos» destinado a un mayor esfuerzo para prevenir la inmigración ilegal, intensificar las deportaciones y añadir controles migratorios, tras los múltiples atentados terroristas perpetrados en Alemania por presuntos solicitantes de asilo. Merz llegó a afirmar que «la democracia también peligra cuando una minoría social y política utiliza a los radicales como herramienta para ignorar permanentemente la voluntad de la mayoría de la población: por eso ya no dejaremos que ustedes, el SPD y los Verdes, nos digan lo que tenemos que hacer». La confianza en MerzPero Weidel ha denunciado que, en las actuales negociaciones con el SPD, Merz está renunciando a parte de la dureza prometida y subraya que el verdadero cambio en política migratoria no tendrá lugar hasta que sea ella quien se sitúe al frente del gobierno de Alemania. Y su discurso encuentra eco en el electorado conservador.La confianza en el líder de la CDU, Friedrich Merz , también está disminuyendo en las encuestas. Ahora, sólo el 28% de los alemanes lo describe como digno de confianza. El 70% no lo ve así, lo que supone un aumento de 10 puntos porcentuales en comparación con diciembre de 2024. La confianza en Merz es particularmente baja entre los partidarios de la AfD, como cabía esperar, (6%), el Partido de la Izquierda (7%) y los Verdes (11%). Entre los votantes de la CDU/CSU, el 69% lo sigue considerando digno de confianza, un valor que en diciembre superaba el 80%. De puertas adentro del partido, Merz y el líder de la CSU, Markus Sö der , son acusados del cambio de sentido en la política de deuda después de las elecciones, una decisión tomada sin el refrendo de las bases. La falta de confianza, además de la disminución de la lealtad a los partidos y las decisiones de voto cada vez más a corto plazo, son otras características del cambiante mapa electoral alemán.