

Por Daniel Caran
No es claro aún el verdadero motivo del enfrentamiento que comenzó a tomar estado público entre el Ministerio de Educación de la Provincia y uno de los gremios más cercanos al oficialismo, y sin dudas el más amigo de los relacionados al sector docente.
AMET volvió a la carga en las últimas horas en contra de la cartera que maneja la ministra Susana Benítez, declarándose en alerta y movilización.
“Esperamos que la ministra tome nota de una vez por todas sobre la necesidad de retomar el dialogo porque estamos destruyendo todo lo que nos costó construir en estos años”, sostuvo el secretario general de AMET, Rufino Fernández.
El contexto político también tiene su interrogante: ¿en qué posición está parado Gustavo Canteros, socio político, amigo y compañero de lucha de Rufino?. Hoy Canteros, además de ser el segundo de Colombi, está llamado a ser uno de los potables candidatos a sucederlo, si termina fracasando la intentona ricardista de la reforma por la re-re.
Las peleas con el sector sindical empiezan a inquietar a la estructura colombista. El escenario es complejo si se tiene en cuenta que una cosa es pelear con todo el poder y otra es ir a la lucha cuando el mismo empieza a escurrirse.
Entonces surge la pregunta: ¿la pelea de Rufino contra la ministra Benítez se debe encasillar en un encono personal, o hay otras intenciones más fuertes?
Ni Rufino ni Canteros negaron jamás, ni lo harán, su pertenencia peronista. Y el propio espíritu de lucha en reconocimiento de los derechos de los trabajadores suele enfrentarlos al Gobierno desde la más pura ideología, más allá de los hasta ahora exitosos sistemas para descomprimir conflictos.
"Estamos en las escuelas, en toda la provincia, en contacto con los docentes y atentos a sus necesidades. Por eso AMET sigue siendo una de las organizaciones gremiales con mayor oferta capacitadora a pesar de todas las trabas que sufrimos desde que el Ministerio rompió el diálogo", sostuvo Rufino, con la lanza en punta.
"En vez de ese gesto que tantas veces hemos tenido con nuestra contraparte, desde el Ministerio recibimos indiferencia, por lo que nos vemos obligados a recurrir a las medidas de acción directa como ya sucedió en dos oportunidades en las que hemos ido al paro", insistió.
La pelea instalada tiene ribetes más fuertes que la mera diferencia gremial. Hay mucho en juego.