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Opinión del Director

Que no se alcoholice la fiesta

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Crédito: 27035
Daniel Caran

Por Daniel Caran

Está más que claro que las cuestiones políticas suelen marcar nuestra agenda, y si bien todo el espectro institucional merece el adecuado tratamiento mediático, no debemos obviar aquellas cosas que preocupan a la gente común, a todos.

 

El Paso está preparado para vivir una nueva Fiesta del Dorado, y lo que años atrás (bastantes) era una convocatoria nacional e internacional de pesca terminó convirtiéndose en un escenario fértil para jóvenes y adolescentes que buscan al menos unas horas de completo libertinaje.

 

Alcohol (mucho), drogas, descontrol total. Año a año la situación pareció agravarse, aún a pesar del esfuerzo de autoridades locales, y de la Policía, por poner un coto al absoluto despropósito.

 

Las culpas repartidas no siempre son efectivas a sabiendas que nadie asume el rol de pleno responsables: los padres, primeros involucrados, que se ven impedidos a prohibir la ida de sus hijos ante lo que puede considerarse una ofensa a sus intereses juveniles que todos alguna vez vivimos; las autoridades de la villa turística, que piensan y planifican para una cosa, pero terminan poniendo más esfuerzo en controlar a alcoholizados; la Policía, que no puede ni debe abocarse solamente a un lugar, y menos en escenarios complejos, con organizaciones privadas y hasta casas de familias invadidas.

 

¿Qué se puede entonces esperar de una fiesta sino el milagro bastante repetido de que no suceda una tragedia?

 

Está claro que nos contentamos con ese final, y ni siquiera pensamos en la eventual propuesta consolidada de una alternativa fuerte en materia turística.

 

Por eso, el pedir que solo se cumplan las reglas parece –a esta altura- una utopía absoluta.

Teresita Hernández de Monjo, responsable del control comercial en el Municipio de Paso de la Patria recordó: “el año pasado me asusté mucho porque si bien había clausurado negocios que vendían fuera de horario, había muchos chicos de 12, 13, 14 años ingiriendo bebidas alcohólicas. A raíz de ello se tomó la decisión se hizo una ordenanza más dura donde se prohíbe el ingreso de bebidas en el transporte de personas como minibuses, colectivos y remises”.

 

Aunque suene ilusorio, solo necesitamos hacernos cargo.

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