

Por Daniel Caran
Cuesta tomar el tema con puntillosa responsabilidad periodística, ya que el mismo merece tener la más absoluta certeza en cuanto a datos, informaciones, y testimonios. Más aún cuando en las últimas horas la situación empezó a transformarse en una noticia de conventillo, estando en el medio dos inocentes menores que están sufriendo la degradación absoluta de sus padres.
Cada uno, en mayor o menor medida, ha debido sobrellevar un conflicto humano, y en tales circunstancias (se sabe) la capacidad de discernir es la que nos hace diferentes a las resoluciones que las bestias utilizan en sus enfrentamientos. Para que no todo se resuelva como en los tiempos de las cavernas.
Pero, lamentablemente, la mala utilización de algunas herramientas nos convierte en irracionales de turno, con comportamientos mediocres e inaceptables.
El caso de las nenas desaparecidas en Goya parece haber pasado por todos los decibeles sociales, planteándose una discusión mediática impresentable que deja en banquillo de los primeros responsables a sus padres: uno y otro.
De la inocencia de uno, a la crueldad del otro. Del apoyo de la ciudadanía a uno, hasta los datos que “todos dicen conocer” que cambian las opiniones de muchos.
¿Hemos tocado fondo?. Parece que sí.
Tirados al costado de la banquina de la vida parecemos hasta irresponsables utilizadores de las nuevas tecnologías, llevando lo doloroso del caso a una competencia por saber quién tiene más o menos mensajes de apoyo.
Y en el medio, más allá de las deplorables actitudes de los mayores, dos pequeñas nenas que sufren la incomprensible inmadurez moral de una sociedad que parece buscar los puntos de conflicto.
Aunque pocas veces se utilizó estas líneas para dar sugerencias –ni siquiera nos creemos facultados en hacerlo- solo podemos pedir prudencia y responsabilidad, sobre todo a los medios. En todo caso serán los padres, Tomasella y Pipaón, quienes tendrán su condena llegado el momento. Al menos por hoy, ambos perdieron el rumbo con dos pequeñas inocentes en el medio. Y duele.