

Por Daniel Caran
Es evidente que cuento menos tiempo queda más son los que aparecen con ganas de asumir el protagonismo en el poder de Corrientes. Y más allá de las obvias pretensiones de los opositores (que no se discute) sí es llamativa la intempestiva carrera de amigos y/o socios que empiezan a posicionarse.
La necesaria reacción, si se tiene en cuenta que de a poco cae la intentona de re-re, se enmarca en la razonable intencionalidad de armar las cosas con tiempos, pero saben los que se animan que deberán chocar contra el enojo (ya lo dijimos) cada vez mayor de Ricardo Colombi.
Es que si bien el mercedeño ya puso límites a la reforma pretendida, su empeño (o capricho) le hace cometer incomprensibles errores estratégicos (incomprensibles, si se apela a su reconocida capacidad de establecer sociedades políticas exitosas). Por caso, el acordar con intendentes de menor valía del PL con escasa o nula intervención puertas adentro de la estructura celeste.
Puede que piense Colombi que su acercamiento a esos jefes comunales le provoca una grieta de consideración al liberalismo, pero tal vez olvidó la siempre destacada capacidad de los del partido de Torrent de sobrevivir a cualquier catástrofe política, aún las más complejas, lo que les llevó a vivir enquistados en cualquier estructura.
En los últimos días el Partido Popular realizó un encuentro provincial de dirigentes donde varios referentes cuestionaron la relación entre socios de ECO.
“Siempre hay que escuchar a las bases, en el PP respetamos mucho este precepto por eso la libertad de expresión de este encuentro que fortaleció la militancia y estimuló a salir por más espacios”, indicó el diputado provincial Javier Sáez.
Por eso estos enojos amigos pronostican otro frente de polémica. Se dijo: son tiempos duros.