

Por Daniel Caran
Bingo, casinos, financieras, narco política...
El cóctel, peligroso y explosivo, no corresponde a los argumentos de un culebrón centroamericano sino a la agenda política que impone el Gobierno de Ricardo Colombi en el inicio del final de su gestión.
Todo surge a partir de lo que se puede observar en las últimas horas en las redes sociales, donde la propaganda institucional habla de una jornada organizada en Riachuelo por el Ministerio de Desarrollo Social, la Dirección de la Juventud y el comisionado interventor Raúl González, donde se promocionan actividades sociales (¿?) consistente en un “té bingo”.
¿No es mucho?... ¿No tienen otra idea?
Nuestro vapuleado pueblo ya tiene muchas razones como para observar con un dejo de pesimismo el futuro mediato, habida cuenta de repetidas situaciones que se adecúan más a las páginas policiales.
Juegos, competencias por dinero… papelones nacionales al obstaculizar un procedimiento anti-narco…
Todo, por el mismo precio.
Eso sin entrar en el desmedido apoyo que reciben instituciones deportivas que, sin el don dinero del estado, no sabrían como subsistir.
Después el mismísimo Colombi tiene el tupé de apuntar contra la dirigencia del carnaval (que tiene responsabilidades que serán analizadas en otra oportunidad) diciéndoles que esperan “a Papá Noel cuando llega con el bolso lleno de plata”…
¿Y que deja para los clubes ‘subsidiados’ por el estado, que son incapaces de generar una política de integración social, de aumento de la masa societaria, de plena actividad para chicos y jóvenes.
¿Todo se soluciona con un té-bingo?
Y bueno… si uno ata cabos entiende ciertas amistades, con apoyos multimillonarios.
Negro el ocho… y clink caja.