

Por Daniel Caran
Lejos de atender la lógica demanda de los trabajadores, el aumento salarial anunciado terminó siendo una pequeña dosis de alivio en un mapa social de desesperación y angustia.
Una sola imagen puede graficar la realidad: la desilusión de los empleados de IOSCor que volvieron a sentir la sensación de otra lucha perdida en medio de una guerra cada vez más cruenta, que enfrenta a empleados mal pagos y postergados, con un Gobierno en retirada que agota todas las alternativas para evitar que el malestar social llegue a límites insospechados.
Con la consabida postura de que “los aumentos son para todos en el marco de una política salarial general”, los 400 pesos de aumento al plus parece una broma.
Ese plus, en negro y ahora de a poco pretendido pasar a lo formal, ya dejó de ser un aliciente económico para tornarse en un despropósito.
¿Está a tiempo el Gobierno Provincial de parar el malestar generalizado?
En las últimas horas hablábamos del enojo policial, que parece no tener final con el flaco anuncio realizado. Y aunque hay una orden de acallar éstas quejas a través de los medios amigos, no todo se puede tapar porque sí.
Y otro foco de incertidumbre aumenta la bronca: la formal despedida de casi un centenar de personas del programa Médicos Comunitarios. Esta cuestión no está directamente relacionada con la Provincia, y es una decisión nacional. Pero, lo que nadie puede negar, es la continuidad política de uno y otro gobierno (Nación – Provincia) en la metodología peligrosa de no defender a los trabajadores.
Así, el anuncio salarial queda flaco, casi inexpresivo.
Y la bronca sigue creciendo.